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De la nada al todo, y del todo a la nada.

3 mayo, 2011

John Law nació en el año 1.671 hijo de un orfebre y banquero escocés, fue un niño de gran inteligencia. Cuando creció se convirtió en apostador y Casanova, perdió la mayor parte de la fortuna de su familia en sus aventuras. En una de sus peleas por una mujer desafió a duelo a un oponente. Lo mató de un tiro y fue arrestado, juzgado y sentenciado a la horca. Era un verdadero truhán, así que escapó de prisión y huyó a Francia.

Luis XIV en ese momento estaba endeudado fuertemente por culpa de la promoción de la guerra y de su exuberante estilo de vida. John Law se hizo amigo y compañero de apuestas con el duque de Orleáns. Cuando murió Luis XIV su sucesor Luis XV nombró regente al duque de Orleáns, y descubrió que Francia estaba tan endeudada que los impuestos no podrían siquiera cubrir los pagos de los intereses de la deuda. Law vio una oportunidad en todo ello y se presentó en la corte real con dos documentos para su amigo el duque, donde explicaba posibles soluciones. El 15 de Mayo de 1.716 se le otorgó el control de un banco (el Banque Genérale) y  el derecho a emitir divisa de papel.

A John Law se le consideró un genio financiero y cómo recompensa el duque de Orleáns le otorgó los derechos para comerciar en Louisiana  (el territorio que Francia tenía en América y que suponía un 30 % de lo que hoy es Estados Unidos). John Law creó una compañía llamada Mississippi Company que creció y sus 200.000 acciones subieron más de 30 veces en pocos meses. Law dejó de ser un apostador adicto y un asesino sumido en la miseria, para convertirse en una de las personas de las finanzas más poderosas de Europa.

Consiguió ser recompensado de nuevo, le otorgaron a él y a sus compañías el monopolio para la venta del tabaco, y el derecho exclusivo para refinar y acuñar monedas de plata y oro, y además convirtió el banco de Law en el Banque Royale. O sea se quedó al mando del banco central de Francia. Todo iba de maravilla hasta que el duque (el gobierno) le pidió a Law que emitiera más billetes. Pensaban (como hoy sucede) que imprimiendo más dinero habría más riqueza y prosperidad. Tan solo un par de años atrás el gobierno francés no tenía con que pagar los intereses de la deuda y ahora nadaban en billetes. Charles Mackay lo expresó así: “Se construyeron casas nuevas por todos lados y sobre el territorio brilló una prosperidad ilusoria. Tanto deslumbró esta prosperidad a los ojos de toda la nación, que nadie pudo notar la oscura nube anunciando en el horizonte la tormenta que se avecinaba con rapidez”.

Los precios comenzaron a dispararse hasta el cielo por culpa de la inflación, el valor de las casas se puso por las nubes. De repente los más perspicaces comenzaron a abandonar la escena y los bancos dejaron de cambiar billetes y recibos por oro y plata en Febrero de 1.720. La crisis financiera llegó a su fin el 27 de Mayo de ese mismo año, los bancos cerraron y despidieron a John Law del ministerio. Los billetes se devaluaron un 50 %.

John Law  en cuestión de meses pasó de ser en apariencia, el hombre más poderoso y la fuerza más influyente de la sociedad a ser el don nadie de antes. Law huyó a Venecia donde continuó su vida como apostador y lamentándose decía: “El año pasado era el individuo más rico que ha vivido y hoy no tengo ni siquiera lo necesario para continuar viviendo”. Murió en 1.729 en Venecia en la bancarrota total. Todo esto sucedió en cuatro años.”

Hay muchas lecturas que sacar de esta historia, pero lo que más impacta es que los gobiernos, las organizaciones e inclusive los individuos son abducidos por la codicia. Como siempre se dice, no importa lo que ganes, sino lo que sepas hacer con lo que obtienes. Este es un claro ejemplo: subió a lo más alto, y quería más, más… al final cayó y se quedó sin nada. Bonita lección. Igualmente los gobiernos de antes y ahora: buscan lo mismo.

Pero recordemos el principio de este post: es posible ir de la nada al todo, y del todo a la nada.

Si le pareció interesante esa historia puede leer esta otra: Esto le pasa a cualquiera (que no le pase a Ud.)

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