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Los mercados, la codicia y el miedo.

11 mayo, 2011

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Hay un viejo dicho en Wall Street que el mercado se orienta por sólo dos emociones: la codicia y el  miedo. Aunque esto es una simplificación excesiva, a menudo puede ser verdad. Sucumbir a estas emociones puede tener un efecto profundo y negativo en las carteras de los inversores y el mercado de valores en general.

Cuando los inversionistas pierden su nivel de tranquilidad debido las fuertes alzas, a las pérdidas o la inestabilidad del mercado, se vuelven vulnerables a estas emociones, que a menudo resultan en errores muy costosos.

La influencia de la codicia

Muy a menudo, los inversores quedan atrapados en la codicia (deseo excesivo). Después de todo, la mayoría de nosotros tenemos un deseo de adquirir la mayor riqueza en el menor tiempo posible.

El boom de Internet de finales de 1990 es un ejemplo perfecto. Los inversores codiciosos llevaron a los valores a niveles groseramente sobrevaluados que creó una burbuja que terminó explotando, como todas, y llevando el pánico al mercado que hizo desaparecer esas ganancias en mucho menor tiempo del que se tardó en crearlas.

Esta mentalidad de hacerse rico rápido hace que sea difícil mantener las ganancias y mantener un estricto plan de inversiones a largo plazo, especialmente en medio de un frenesí tal, o como el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llamó: “exuberancia irracional” del mercado. Es en momentos como éstos cuando es crucial mantener un equilibrio y se deben seguir los fundamentos básicos de la inversión, tales como mantener un horizonte de largo plazo, manejar riesgos y mantenerse informado.

La influencia del miedo

Al igual que el mercado puede sentirse abrumado con la avaricia, lo mismo puede suceder con el miedo (una emoción desagradable, a menudo fuerte, de la anticipación o la conciencia de peligro). Generalmente el miedo va directamente relacionado a la exposición de la cartera de inversión, cuantos más riesgos se corrían al invertir mayor será el miedo.  Sentir demasiado miedo puede ser tan costoso como ser demasiado codicioso.

Este éxodo masivo del mercado de valores muestra un completo desprecio por un plan de inversión a largo plazo basado en los fundamentos. En las caídas de los mercados los inversores lanzan sus planes por la ventana invadidos por el temor de sufrir más pérdidas, generalmente los que mantienen su posición esperando que las caídas no sean fuertes son los que al final venden a cualquier precio porque no soportan la presión. Por supuesto, perder una gran parte del valor de su cartera de acciones es una píldora difícil de tragar.

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