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Por qué nadie en Wall Street fue a la cárcel?

11 junio, 2011

El escritor Matt Taibbi, uno de los pocos escritores que ha expuesto la mafia de Wall Street en los medios del mainstream¹, cuenta que preparando su más reciente artículo para Rolling Stone estaba en un bar con un ex investigador del Senado quien, tomando una cerveza, le dijo “Todo está jodido y nadie va a la cárcel. Ahí tienes toda tu historia. No tienes que ni siquiera escribir el resto. Sólo escribe eso”.

Es posible que esa impunidad rampante que caracteriza al mundo de los grandes bancos y sus ejecutivos no sólo sea una de las causas principales por las cuales constantemente, y sin mostrar el más mínimo escrúpulo,  se crean complejos instrumentos financieros para enriquecer a una élite y sumir a los ciudadanos de clase media y baja en crisis económicas como la que vivimos en el 2008. La mafia que opera en Wall Street es a fin de cuentas la mafia de mafias.

“Nadie va a la cárcel. Ese podría ser el mantra de la era de la crisis financiera”, dice Taibbi. Una era que vio a a casi todos los bancos importantes y compañías financieras de Wall Street involucrados en obscenos escándalos que empobrecieron a millones de personas y colectivamente destruyeron cientos de miles de millones de dólares de la riqueza del mundo y nadie fue a la cárcel. O sólo Bernie Madoff, el famoso embaucador cuyas víctimas, y ahí está su caída, fueron otras gentes ricas. El mismo Madoff ha dicho que los bancos sabían que estaba operando un esquema Ponzi,  que no había forma que no lo supieran (en realidad todo el sistema era o es un esquema Ponzi).

Lehman Brothers escondió miles de millones de dólares de sus inversionistas.

Bank of America mintió sobre sus enormes bonos, ocultando 5.8 mil millones de dólares en estas gratificaciones como parte de su toma de Merrill Lynch.

Goldman Sachs ocultó a sus clientes cómo había armado las hipotecas tóxicas hechas para perder que estaba vendiendo. Este banco de inversión fue multado 550 millones de dólares pero ninguno de sus ejecutivos fue a la cárcel. Incluyendo a Fabrice “Fabulous Fab” Tourre quien durante una junta con las “víctimas” a las que les iba a vender este producto financiero envío un mail a un amigo en el que se burlaba de sus clientes y describía el producto como “surreal”.

El director de derivados de la aseguradora AIG, Joe Cassano, le aseguró a los inversionistas que no perderían ni  un sólo dólar sabiendo que AIG, la aseguradora más grande del mundo,  iba a colapsar. La Financial Crisis Inquiry Commission declaró que los ingresos de AIG fueron intencionalmente sobrevaluados por 3.6 mil millones de dólares.

El director de Lehman Dick “El Gorila” Fuld convenientemente no dio a conocer 263 millones de dólares en compensaciones.

Citigroup escondió cerca de 40 mil millones de dólares en pérdidas de sus inversionistas. En julio pasado el SEC se arregló con Citi por 75 millones de dólares.

Pese estas multimillonarias violaciones, ningún miembro de estos bancos está en la cárcel. Es más, las personas que cometieron estos crímenes, cuando fueron multados por ser sorprendidos defraudando a sus accionistas, usaron el dinero de los accionistas para pagar la cuenta de la justicia. Después de la crisis del 2008, orquestada en buena medida por las siniestras operaciones de Wall Street, el gobierno de Estados Unidos dio, como parte del rescate financiero, 700 mil millones de dólares a los bancos del dinero de los contribuyentes. Sólo porque eran demasiado importantes y “demasiado grandes para dejar caer”. De esta forma concretando el robo más grande de la historia.

El problema es que, si bien existen varias agencias supuestamente vigilando a Wall Street, ningún organismo tiene poder para perseguir criminalmente a Wall Street. El organismo federal que supuestamente tiene la mayor responsabilidad en vigilar a Wall Street es la Securities and Exchange Commission (SEC). Esta agencia independiente del gobierno federal está encargada de vigilar la venta de acciones bajo información privilegiada (el llamado insider trading), así como negocios  que violan las regulaciones impuestas a compañías públicas que cotizan en la bolsa. Pero el SEC tampoco tiene poder para perseguir criminalmente, tiene que reportar al Deapartamento de Justicia.

“El sistema de justicia no sólo es pésimo castigando a los criminales financieros, en realidad ha evolucionado a convertirse en un mecanismo para proteger a los criminales financieros”, escribe Taibbi.

Lynn Turner, un ex directivo del SEC, dice de manera oscura: “Creo que es una equivocación asumir que siquiera tenemos una agencia de impartición de justicia en lo que se refiere a Wall Street”.

Taibbi dice que una de las cosas que permiten esta impunidad es que para la mayoría de las personas los crímenes financieros no parecen ser reales; no son como cuando alguien asalta una licorería y muestra una escopeta. Pero estos crímenes son mucho peores, son crímenes intelectuales -cínicos- realizados por personas que no tienen una estricta necesidad económica y afectan a millones de personas.

¹ Cultura principal o mainstream (anglicismo que literalmente significa corriente principal), que se utiliza para designar los pensamientos, gustos o preferencias aceptados mayoritariamente en una sociedad.

Si le pareció interesante esa historia puede leer esta otra: Inside job: como la crisis financiera no fue un accidente.

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