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Desequilibrio entre el esfuerzo y el resultado

24 julio, 2011

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el secreto de determinadas personas para conseguir cosas muy importantes haciendo muy poco? Seguro que conoces a alguien que emplea muy poco tiempo estudiando y saca unas notas estupendas o ganando mucho dinero trabajando pocas horas o siendo altamente productivo trabajando y/o estudiando aunque trabaje y/o estudie durante 2 ó 3 horas al día solamente. ¿Qué es lo que hacen estas personas que no haces tú?, ¿cuál es su secreto?, ¿cómo lo consiguen? Lo más importante: ¿qué puedes hacer para conseguirlo tú también? La respuesta está en aplicar el Principio de Pareto.

El principio de Pareto es también conocido como la regla del 80-20 y recibe este nombre en honor a Vilfredo Pareto (París, 15 de julio de 1848 – Ginebra, 19 de agosto de 1923), quien lo enunció por primera vez.

Pareto enunció el principio basándose en el denominado conocimiento empírico. Observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos con mucho» y los «muchos con poco»; se establecían así dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo.

Estas cifras son arbitrarias; no son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y, como tal, es aproximada y adaptable a cada caso particular.

El principio de Pareto se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la economía. Se describió cómo una población en la que aproximadamente el 20% ostentaba el 80% del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80% de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política.

El principio 80/20 se basa en el desequilibrio entre el esfuerzo y el resultado, lo que hacemos y lo que obtenemos a cambio.

El principio 80/20 aplica a un sin número de actividades humanas.

  • El 20% de trabajadores ganan el 80% del dinero.
  • El 20% de conocidos y amigos te proporcionarán el 80% de alegrías.
  • Solo el 20% de tus clientes te da el 80% de los beneficios.
  • El 20% de los productos representa el 80% de las ventas.
  • El 20 % de tu tiempo te da el 80% de buenos resultados.
  • El 80% de las veces que comes fuera se concentra en el 20% de los restaurantes que conoces.
  • El 80% de las veces usas el 20% de tu ropa.

El 80% del dinero se lo lleva un 20% altamente remunerado. Si te fijas en los primeros puestos de cualquier lista, estos se llevarán el 80% del total de ingresos.

Deja de pensar 50/50

No existe el equilibrio, cuando te des cuenta, cambiarás. El éxito proviene de unos pocos factores únicamente. Nadie los reconoce, pero no dejes que te pase a ti. Ese trabajo que has elegido o esa autopromoción en forma de mandar tu CV a un montón de sitios puede ser lo que dispare tus ganancias.

No es una pobre educación, ni un entorno de fracaso familiar, ni un pobre rendimiento, ni un ciclo económico en crisis lo que aleja a la gran masa de triunfar.

Es no distinguir los 2 o 3 factores en los que tendrás que invertir todo tu esfuerzo.

Olvídate de tu variopinto entorno de amistades, conocidos, planes y viajes. Hay en estos momentos un par de factores, que pueden cambiar tu vida si te vuelcas en ellos…así que atención a esa vocación tuya que tan bien dominas o a esa tendencia en el consumo que observes, pueden ser tu clave. El 20% de tu entorno que te dará el éxito. Piensa 80/20. Pregúntate continuamente que 20% te dará el 80% de los resultados.

No se trata de trabajar duro, sino inteligentemente. Olvida el sentimiento de culpa por no trabajar 10 horas. 3 horas focalizadas en lo más importante pueden hacer mucho más. Corta con el 80% de tus actividades. Pregúntate si dan un valor y sino elimínalas. Y hazlo sencillo. El 80% de resultados vendrá del 20% de tu trabajo.

Lo más importante de la Ley de Pareto y la mejor forma de aprovecharlo, es enfocar esfuerzos y concentración en el 20% de las actividades y situaciones de la vida.

Sin embargo muchas veces no es tan fácil saber si efectivamente nos estamos enfocando en dicho 20%, para lo cual he aquí algunos consejos a tener en cuenta.

Si estás trabajando en tu 20% entonces:

  • Te sientes bien porque estás haciendo lo que te gusta (o lo que siempre has querido hacer) o simplemente sabes que eso contribuye al logro de tus propósitos.
  • Estás realizando tareas en las que sabes que procrastinarías pero al ser tan esenciales esto no llega a ocurrir.
  • Delegas tareas que no son realmente tan importantes.

De igual manera, si no estás aprovechando tu 20% entonces ocurrirá lo siguiente:

  • Estarás haciendo lo que otras personas quieren que hagas.
  • Estarás haciendo cosas para las que no eres bueno.
  • Estarás haciendo cosas que no te gusta hacer (como ir a trabajar, que por otro lado no contribuyen con tus propósitos y objetivos de vida)
  • Estarás haciendo cosas que normalmente tomarán mucho esfuerzo y energía de tu parte.

Aprende a identificar ese 20% que haces que te da el 80% de lo que tienes, tu futuro está en juego.

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